Mes: junio 2012

  • Cena Libre en la Plaza del Conde Luna

    Domingo 3 de Junio 21:00h. – Plaza del Conde Luna

    Tal vez algun día nos quiten el derecho a reunirnos alrededor de una mesa para comer, en un bar para tener ideas brillantes y descabelladas o alrededor de una fuente para refrescarnos en verano. Ese día tal vez llegue, pero aún no.

    La mejor forma de acoger al que no conoces tal vez sea compartiendo tu comida. En K-maleón 2012 no sólo queremos compartir lo que hemos elaborado, también queremos que el proceso de creación de la pieza culinaria sea importante. Por eso proponemos que traigas algo de comida preparada para compartir y que de una forma lúdica o creativa compartas cómo la has preparado.

    Este enlace te servirá para darte cuenta de que durante la comida compartes algo más que productos.

  • Pilates poético con Jorge Pascual

    Domingo 3 de junio a las 20h. – Plaza del Conde Luna

    Hola, soy Jorge, trabajo de socorrista y de monitor…

    Pessoa era funcionario y nunca se consideró artista.

    He recorrido muchos kilometros para estar aquí y quiero compartir contigo lo que tengo.

    Vente preparado porque el Pilates Poesía es para los altos, para las pelirrojas, para los doloridos, para los sensibles, para los nerviosos, para los engañados, para los que rozan, para los nublados, para las náuticas, para las mishimas, para los sueños,..

    Necesitaras un buen corazón, ropa deportiva y las orejas preparadas
    para escuchar.

  • Exposición de fotografía Absurdiario. Rubén Mielgo

    Sábado 2 de junio – 20:30h. Bar Santo Martino. La exposición permanecerá abierta al público hasta el mes de julio

    Crítica en ileon.com
    El blog de Rubén Mielgo

    AbsurdiarioDEL VERTEDERO A LA LUMINOSA INFANCIA
    Por Carmen Palomo

    Alertan los nuevos pensadores de nuestro siglo XXI de que nunca el vertedero (político, social, estético…, el vertedero propiamente humano) fue tan extenso ni nuestra labor de reciclaje tan apremiante y tan patética. Agobiados por un materialismo soez y monstruoso, nuestros residuos se nos presentan intratables de manera que, para sobrevivir, nos vamos acomodando a una existencia fundada en la basura, amaestrando el olfato a lo putrefacto, resignándonos a la carencia de futuros despejados y alimentándonos de detritos convenientemente institucionalizados. Los más optimistas, confiamos en que es propio de los vertederos generar abono. Incluso de los vertederos apocalípticos.

    Ese optimismo quintaesenciado en forma de ternura es el que presentan estas ilustraciones de Rubén Mielgo, sacadas todas ellas de la chatarra, del óxido y del liquen, de lo sobrante por inservible. En vez de lanzar la mirada torva sobre la gran montaña anímica y material de los escombros, parece ser que es posible bajar la vista a lo que yace a nuestros pies (el resto del cartucho, la tuerca sin tornillo) y fijar la atención en su mínimo sentido, o inventárselo. El ámbito de lo plástico, por lo demás, se ha definido desde siempre en encontrar precisamente un sentido representacional a líneas, colores y materias. La representación es simplemente una reasignación de significados que parte, en este caso, de lo más humilde, de lo previamente desechado o inadvertido. Y esa humildad no solo afecta a la materia expuesta sino a los contenidos y a los objetivos de la propuesta.

    Frente a actitudes estéticas alta y pretenciosamente codificadas, Rubén Mielgo ha escarbado en lo nimio y en una veta que nos conduce a la infancia pero no por la vía del barniz edulcorado sino por la de la ambivalencia siempre seductora. Así, tras la amabilidad de sus imágenes se transparenta el caos de donde proceden, la suciedad y el desprecio de donde han sido rescatadas. La magia reside en que el pico que fue tenaza o el nido que fue alambre ahora ya son sobre todo pico y nido, como si hubieran recorrido un largo camino, atravesando una extraña metamorfosis, para alcanzar esa sencilla presencia que procede de la dureza y del desarraigo.

    Pero la sencillez también se mueve en el terreno de la ambivalencia. Del Gran Vertedero se han rescatado, para cada imagen, solo unos pocos elementos, y se han dispuesto austera, cuidadosamente y con la suficiente precisión para que el viejo juego de la pareidolia (imágenes ocultas, inadvertidas, bajo la reunión del azar) dé sabrosos frutos.

    En el proceso de regeneración de lo desechado, Rubén Mielgo ha ido acomodando la materia a una nueva naturaleza que no por casualidad apunta hacia lo animal y también hacia la infancia. ¿Por qué principalmente animales? Quizá porque ellos guardan en sus gestos, en su expresividad, algo de pureza no contaminada ni por la civilización ni por un pensamiento extenuado en la búsqueda de interpretaciones y nostálgico de realidades. Para la infancia, sin embargo, el descubrimiento (el juego del descubrimiento) no escinde realidad y sentido: allí, como en estas ilustraciones que le pertenecen, un mono es un mono es un mono es un mono. “¡Es un mono!”, eso es lo que exclamamos con regocijo.

    Puesto que estas ilustraciones apelan a la infancia (todas ellas nos miran fijamente, muy fijamente), no están exentas de humor y de una ensimismada y luminosa felicidad. Incluso los paisajes más tenebrosos son también un espacio libre, carente de carteles y de indicaciones: un campo y un cielo para salir corriendo.

    Dicen que algunos adultos tienen serias dificultades para descifrar las figuras aquí convocadas: se les pierden los ojos entre las ruinas y no alcanzan a ver el diente del lobo, el rugido del león, la serenidad de la vaca. Que le pregunten a un niño cualquiera, él sabrá explicarles.

     

  • Vermuth Performance TupperWare

    Las necesidades básicas deben de estar cubiertas: comer, beber, respirar, sexo fácil, hacer performances, arrancar motos, tomar un vermut…

    Me han pedido como comisario de esta jornada que justifique por qué hacer performances a la hora del vermuth… Creo que está absolutamente justificado, lo que no tiene ningún tipo de justificación es que los performers invadan el sagrado momento del vermuth.

    ¿Qué sería del festival K-maleon sin sus acciones de calle? Parecería un banquero sin ganas de estafar o un político sin deseos de engañar… No, no es que nos comparemos con personajes tan ilustres. Nosotros somos pequeños mortales que nos encontramos indefensos bajo las patas del minotauro que todo lo devora: la risa, el cariño, la amistad, la ironía… Pero esas son precisamente nuestras armas, armas que os arrojaremos el sábado para empaparos en la Plaza de Santo Martino a partir de las 13 horas.

    El K-maleón callejero es reptil y subacuático, es macroencefálico y pulgoso, tiene los ojos rasgados y vuela, es teatral y arde en grados Fahrenheit.

    ÚLTIMA SECUENCIA
    Se trata de grabar en la plaza la secuencia final de Fahrenheit 451 de Truffaut.
    Bienvenidos todos los que quieran participar, espontáneos o no. No hay nada que ensayar.
    Pienso en la comunidad de seres-libro en la película al margen de la ley y de seres-pirata aquí y ahora al margen de la ley, Sinde-Wert (por ejemplo).
    Los textos propuestos para leer están relacionados con la cultura libre.

    1. Leer un texto en voz alta intentando memorizarlo mientras caminas.
    2. Intercambiar tu texto con el de otra persona cuando quieras.

    Este es el inicio… lo que ocurra a partir de aquí no lo sé.

    PONGAMOS COLOR A LA CALLE
    Extenderemos cintas de colores con la colaboracion de la gente, haremos un recorrido por alguna calle y tejeremos una pared entre los árboles y las farolas, sonará alguna música.

    UN JAPONES VOLÓ
    Se juntaron un antiguo maqui, un chamán y un japonés que fue heavy.

    Quien quiera venir con su tupper lleno de comida será bien recibido, habra música suave y k-maleones.